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¿Cómo se descubrió la plata?

Historia de la plata

 

 

La plata ha estado vinculada al ser humano desde la antigüedad: se menciona en el Génesis. Los yacimientos encontrados en Asia Menor e islas del Mar Egeo indican que el hombre aprendió a separarla del plomo hacia el año 3000 a.C.

 

Los Egipcios y la plata

Los egipcios  hacían con plata desde joyas hasta objetos domésticos, y no es difícil imaginar el encanto que causó el metal precioso  en estas primeras civilizaciones.  Se menciona en el Génesis, pero el uso más antiguo que se ha documentado por una civilización ocurrió en el año de 3500 B.C.,  donde Menes, el primer faraón del imperio egipcio, escribió su Código de Menes, donde establecía  que el valor de dos partes y media de plata correspondían a una parte de oro.

Los egipcios consideraban al oro como el metal perfecto, y relacionaban con el sol, representándolo con un círculo, y a la plata como el metal semiperfecto, relacionada con la luna y representada con un semicírculo.

 

Los Griegos y la plata

Fue siglos después, en el imperio griego, en la ciudad de Lidia, donde en el año 610 A.C  se fabricó la primera moneda,  basada en el peso de aleaciones de oro y plata.  Esto supuso la  instauración del primer sistema monetario, que  facilitaba el intercambio de mercancías.

Los griegos, usaron la plata para hacer joyas, adornos de uso personal, e incluso instrumentos bélicos.  Los utensilios de decoración que fabricaban eran en su mayoría de carácter religioso, y se creó un aura de misterio entorno a la plata, que se catalogó, junto al oro, como metal precioso y  poseedor de cualidades  relacionadas con los dioses.

Los Romanos y la plata

Durante el imperio romano, en el año de 269 A.C, los romanos los romanos explotaron las minas de su vasto imperio, y se creó un sistema de monedas basado en el peso de la plata.

También  perfeccionaron las  técnicas de trabajo, como formar delgadas hojas y cilindros con plata.

Las casas de acuñación de moneda estaban dentro de los palacios y templos, o cerca de ellos. Los secretos de esta minería  se conservaban en colegios y gremios que funcionaban como clases herméticas, a las que sólo se podía ingresar después de pasar diversas pruebas, entre ellas jurar no compartir la información que allí se aprendiera.